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miércoles, 29 de enero de 2025

Paseo por Salamanca

 


Visitamos la Biblioteca General Histórica de la universidad de Salamanca. Dice que es la biblioteca universitaria más antigua de España y de Europa, fue fundada en 1254 por Alfonso X el Sabio.
Es muy bonita pero se puede ver sólo a través de una puerta de cristal.



Seguimos el recorrido por la ciudad de día y de noche.
El paseo por el casco histórico fue tranquilo y agradable. 


La mañana siguiente, visitamos la filmoteca. 
Entre las cosas cinematográficas, vimos unos bordados tradicionales de la provincia. Eran como ilustraciones con el hilo de colores vivos.
El bordado que hago es más simple y sencillo.



Seguimos nuestro paseo. Cruzamos el puente romano y disfrutamos del paisaje del casco histórico.




Luego subimos a la torre de Catedral y disfrutamos del paisaje de la ciudad. 




Uno de los monumentos, muy llamativo, de Salamanca es la Casa de Conchas. Pasamos cerca de este edificio muchas veces y lo vimos desde distintos ángulos. 


Las conchas se ven como si fueran galletas.


En la plaza de Anaya, vimos muchos pájaros contentos con un hombre que les alimentaba. 


Cuando nos acercamos para verles mejor, el hombre nos dio arroz para darlo a los palomas. Los palomas subieron en nuestras manos. Como no nunca había subido ninguna paloma en mi mano, me sorprendí mucho. Los palomas eran tan simpáticas como nuestros agapornis. Tenían cara alegre y el hombre nos dijo que son muy limpias. Él también daba migas a los gorriones directamente desde su mano. Me dio envidia por poder hacerse amigo tan cercano de los pájaros salvajes.


Nuestra última mañana de Salamanca, fuimos de nuevo a la plaza. 
En ese momento, dimos de comer a los gorriones por nuestra cuenta, aunque no subieron a nuestras manos.


La tarta de chocolate que merendamos.

La leche frita, típico postre de Salamanca




Tuvimos que despedirnos de la ciudad antigua, bonita y tranquila. 
Nos dio un poco de pena irnos.


Volvimos a casa y disfrutamos de los dulces típicos de Salamanca durante unos días con el recuerdo de la estancia. Esperamos volver allí en otros momentos.

viernes, 5 de julio de 2024

Nuestros agapornis y otros aves

 


Nuestra agapornis hembra lleva 3 años viviendo con nosotros.


El macho, su marido, es más mayor. La diferencia de edad entre ellos será de más de siete años.  


Se llevan muy bien.



Diariamente les sacamos de la jaula para volar.


A veces ella pone huevos. Siempre han estado vacíos.
Aunque sea por la pseudo gestación, ella cuida mucho de los huevos como madre. 


Normalmente, un día antes ella se siente muy pesada y empieza a prepararse para poner un huevo. El día siguiente, una vez que lo ponga, empieza a incubarlo. Un poco después se lo quitamos y ella se olvida de la incubación. Al sacarla fuera, empieza a volar como siempre.



Pasamos al exterior para ver otras aves:


Al pasear por los parques, hay muchos patos. 
A veces paseamos por estos parques.


El otro día vimos a muchos preciosos polluelos.



Vimos muchos polluelos independientes que disfrutaban de nadar.
Ya su madre no les vigilaba.

En otro parque, vimos una bandada de cinco o seis polluelos que se pegaban entre ellos justo al lado de su madre.



Eran muy graciosos y tiernos. ¡Espero que crezcan bien todos!

domingo, 23 de enero de 2022

Crecimiento de nuestro agapornis



El mes siguiente de su llegada, empezó a comer alpiste y mijo.





Durante su primer mes y medio con nosotros, todavía tenía la mancha en su pico.


A finales del mes siguiente, la mancha desapareció.




Empezó a jugar con su compañelo en el henero de nuestro conejo.
Les encanta masticar el heno.



                Hice un forrajeo para entretenerse. 



Como no teníamos otra cosa en ese momento, utilicé una caja de plástico. 



Cada vez más, empezó a tener aspecto de agapornis adulto.


viernes, 10 de diciembre de 2021

Cuando llegó un/a agapornis a nuestra casa



Este/esta agapornis bebé tendría un mes de edad. 
Cuando le trajimos a casa, todavía su cuello era un poco frágil.


Muchos agapornis bebés dormían juntos en una caja. Como eran unos diez pájaros, no se veía muy bien, pero vi su cara un poco rosada. Y me llamó la atención su colita azul debajo de las plumas verdes. 


La semana siguiente, ya su cuello se hizo más fuerte.


Le entraba hambre pronto y le encantaba tomar su papilla.


Para que se conocieran, empecé a llevarle a su compañero de casa. 



Solete recibió a su nueva amigo/a con interés. 
Se notaba que empezó a cogerle cariño al nuevo habitante.

miércoles, 20 de octubre de 2021

Recuerdos de una agapornis


Nuestras agapornis personatus (Payasita) se puso muy desanimada, entonces le llevamos a una clínica veterinaria.  


A través de varias radiografías que hizo la veterinaria, supimos que tenía un tumor de hueso.  Nos dijo que ya llevaba cierto tiempo teniéndolo. Esa noticia nos hizo preocuparnos mucho.

Ella tenía casi siete años (cuando la compramos en una tienda, tenía casi un año).
Como era un agapornis salvaje, nunca quería subir a nuestras manos ni hombros. 


Cuando la veterinaria le recetó varios medicamentos y papilla, pensé que iba a costarme mucho trabajo dárselos, pensando que no le iba a gustarle nada ser agarrada con mi mano.

Sin embargo, dándole la papilla y los medicamentos, ella empezó a subir a mi mano y hombro. Me sorprendí mucho.
Parece que su miedo desapareció.
Ella me miraba con cara tierna. 


Una semana después, se puso mucho mejor y nos alegramos mucho.




Su pareja (agapornis opalino) la cuidaba mucho. Ella empezó a tener mucho apetito y a comer mucho.


Pero unos días después, se puso muy mala otra vez.
Le ingresamos al hospital veterinario y una noche después se puso un poco mejor y volvió a casa. Le calentamos con una manta eléctrica. Empezó a comer bien el alpiste, pero otra vez se puso muy apagada. 

Su pareja acarició la cabeza un rato, pero se levantó sabiendo que ella se había ido. 


Durante más de seis años de convivencia, esta pajarita alegre y graciosa nos hizo muy felices.
Al principio era muy reservada, pero se empezó a encariñar con nosotros. Siempre expresaba mucho su interés y cariño hacia nosotros. 


Cuando viajamos lejos, siempre les echaba de menos.Volver a casa significaba volver con ellos. 

Siempre nos acordaremos de los momentos felices que compartimos con ella.