Visitamos la Biblioteca General Histórica de la universidad de Salamanca. Dice que es la biblioteca universitaria más antigua de España y de Europa, fue fundada en 1254 por Alfonso X el Sabio.
Es muy bonita pero se puede ver sólo a través de una puerta de cristal.
Seguimos el recorrido por la ciudad de día y de noche.
El paseo por el casco histórico fue tranquilo y agradable.
Entre las cosas cinematográficas, vimos unos bordados tradicionales de la provincia. Eran como ilustraciones con el hilo de colores vivos.
Uno de los monumentos, muy llamativo, de Salamanca es la Casa de Conchas. Pasamos cerca de este edificio muchas veces y lo vimos desde distintos ángulos.
El bordado que hago es más simple y sencillo.
Seguimos nuestro paseo. Cruzamos el puente romano y disfrutamos del paisaje del casco histórico.
Luego subimos a la torre de Catedral y disfrutamos del paisaje de la ciudad.
Las conchas se ven como si fueran galletas.
En la plaza de Anaya, vimos muchos pájaros contentos con un hombre que les alimentaba.
Cuando nos acercamos para verles mejor, el hombre nos dio arroz para darlo a los palomas. Los palomas subieron en nuestras manos. Como no nunca había subido ninguna paloma en mi mano, me sorprendí mucho. Los palomas eran tan simpáticas como nuestros agapornis. Tenían cara alegre y el hombre nos dijo que son muy limpias. Él también daba migas a los gorriones directamente desde su mano. Me dio envidia por poder hacerse amigo tan cercano de los pájaros salvajes.
Nuestra última mañana de Salamanca, fuimos de nuevo a la plaza.
En ese momento, dimos de comer a los gorriones por nuestra cuenta, aunque no subieron a nuestras manos.
La tarta de chocolate que merendamos.
La leche frita, típico postre de Salamanca
Tuvimos que despedirnos de la ciudad antigua, bonita y tranquila.
Nos dio un poco de pena irnos.
Volvimos a casa y disfrutamos de los dulces típicos de Salamanca durante unos días con el recuerdo de la estancia. Esperamos volver allí en otros momentos.


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