A principios de marzo, pasando delante de una frutería, se me antojó hacer algo con cítricos. Me encanta comer mandarinas frescas y jugosas, esta vez hice mermelada.
Comparando con la mermelada de naranjas amargas, salió más suave. La comía con yogur natural.
También hice mermelada de naranjas.
Como utilizo azúcar moreno, sale con color un poco oscuro.
Mermelada de naranja amarga: utilizo piel de naranjas también.
Pan con cacao y naranja
Para mi panadería, utilicé varias veces estas mermeladas, sobre todo la parte hecha de pieles.
Pan con naranja y especias
Después de amasar la masa un rato, mezclo con la parte de piel de mermelada
Así los panes salen con aroma natural de cítricos.
La verdad es que lo empecé hace ya casi cuatro años.
Cada pieza estaba ya hecha, sólo me quedaba coser y poner los forros y los botones.
Se me ocurrió hacer este bolso primero porque me quedaban lanas de color blanco y rojo.
Marzo de 2011
Segundo, porque encontré este patrón con formas de corazón en un blog de una tejedora profesional japonesa.
Y tercero porque me apetecía hacer un complemento bonito, algo dulce para poder regalarme a mí misma, pensando en días especiales como San Valentín.
Sin embargo, unas semanas después surgió un proyecto más importante: Hacer una colcha para la donación del terremoto y tsunami de 2011.
Aunque seguí haciendo este bolso poco a poco, lo guardé en el armario. De hecho, no lo terminé en el día de San Valentín de ningún año (Mientras tanto terminé unos jerseys, bufandas, manoplas, guantes, gorras, calienta piernas e incluso otro bolso).
Esta vez empecé este bolso de nuevo porque me apetecía hacer algo no complicado, y porque estaba resfriada y tuve que quedarme en casa. Me pareció que sería un buen momento para terminarlo definitivamente.
Fui a una tienda de lanas para buscar botones. La dueña de la tienda tiene muchos tipos de botones (según mi marido, estos son botones "retro") que me gustan.
Así que finalmente terminé mi bolso.
Me puse contenta y me animó un poco durante resfriado.