El mes siguiente de su llegada, empezó a comer alpiste y mijo.
Durante su primer mes y medio con nosotros, todavía tenía la mancha en su pico.
A finales del mes siguiente, la mancha desapareció.
Empezó a jugar con su compañelo en el henero de nuestro conejo.
Les encanta masticar el heno.
Hice un forrajeo para entretenerse.
Como no teníamos otra cosa en ese momento, utilicé una caja de plástico.
Cada vez más, empezó a tener aspecto de agapornis adulto.
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