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miércoles, 2 de octubre de 2013

Gatos de casa

Aunque hablo mucho de mi pájaro, me gustan mucho los gatos.
Mi padre hizo unas fotos de mis gatos, como son de la cámara antigua, no las pongo aquí.

Los dos gatos de María son muy grandes. Según mi pareja, cuando eran pequeños subieron a sus patas y allí se durmieron.


Ahora no se acuerdan de eso. Uno de ellos muestra mucho cariño para nosotros, pero el otro se nota que aguanta nuestra visita.

                                                                              (al crepúsculo)

Sí claro, interrumpimos el tiempo y el espacio importante con su dueña...

                    (mermelada  de naranja de María )            

                                                             

Por cierto, cuando viajamos a Japón hace 2 años, nos habían informado sobre una cosa curiosa: Una chica española que vivía en Tokyo, puso un artículo sobre un "Neko-café (cafetería de gatos)" y nos llamó mucho la atención. Nunca lo habíamos escuchado. 
Yo dije: "¡Quiero ir!" 
Mi pareja: "Vale, vamos para jugar con gatitos."
Nuestro segundo o tercer día en Tokyo, fuimos ahí.
Sí, había muchos gatos... muy limpios y aburridos. Pobre gatos.
Pero algunos sabían posar delante de cámaras. Unas chicas hacían fotos con cámaras buenísimas y, como si fuera un modelo, un gato con pelo largo como león empezó a posar.
(antes, cuando estábamos cerca, estaba durmiendo. Aquí no le he puesto.)

Este gato precioso de color gris-azulado reaccionó sólo a mi pareja.


"Es hora de merienda....por favor, dadles la merienda a los gatitos...". 
Ese gato azul comió tranquilamente desde la mano de mi pareja, no me hizo caso a mí. Ni a otra gente que estaba ahí.
Qué bien que hizo un amigo exclusivo, tan bonito (no sé si era macho o hembra).

Enfrente de mí, este gato con pelo largo se tumbó y me hizo acariciarle. Estaba relativamente de buen humor.



La verdad es que encontramos gatos callejeros mucho más simpáticos. 
Entiendo los gatos de esa cafetería. Los gatos no son animales que se ponen simpáticos para cualquier persona.
El "Neko-Café" puede ser un poco contra naturaleza. 
Sin embargo, nos lo pasamos muy bien.



sábado, 19 de noviembre de 2011

Gatos


Me gustan los gatos desde pequeña.
Así que cuando me los encuentro por la calle, muchas veces paso un rato con ellos.
Aunque los gatos de la calle a veces son cautos, algunos se relajan y se acercan a mí.  

Cuando tenía 12 años, tuve uno por primera vez, de color blanco y amarillo. 
Cuando era pequeño, era muy travieso y gracioso pero conforme se fue haciendo grande, su cara se hizo pensativa y lista. Era macho, y se fue de casa más o menos en 2 años.

Luego tuve otro atigrado del color toffee. Era macho también, y cuando se hizo grande, solía estar ausente. Le vi por la última vez 6 años después, cuando volvió de un largo viaje en invierno.
Nos sorprendimos mucho de su vuelta inesperada. 
Pero él estaba un poco indiferente con nosotros, y se fue otra vez para no volver.


El tercero que tuve era también atigrado como éste. 




Seguía a mi madre siempre cuando iba de compras cerca de casa. 
Pero un día murío por un accidente de coche. Nos dio mucha pena.

Cuando fuimos de viaje a Japón, fuimos a una "Cafetería de gatos" en Tokyo, donde hay muchos gatos y se puede pasar un rato con ellos.




La verdad es que se aburrian y se cansaban de tanta gente que quiere acercarse y tocarlos, y sabían que son populares. 
Nos divertimos mucho, pero me gustan más los gatos caseros y callejeros.



Algún día mi pareja y yo queremos tener gatitos.