Cuando el autobús
desde aeropuerto nos dejo en una plaza
de Venecia, nos dimos cuenta de que ya no había coches para seguir camino sino sólo
barcos. Y subimos a uno. Estaba lleno de gente.
Hasta llegar a Puente Rialto, que estaba cerca de nuestro
hotel, pasamos por varias paradas, viendo otros puentes antiguos y edificios.
Eran muy particulares y preciosos.
Después de llegar al hotel, empezamos a explorar el barrio.
Cuando entramos en una calle estrecha, vimos primera imagen
del canal y una góndola que nos esperaba. No planteábamos subir, simplemente me gustó mirar las que iban
tranquilamente en los canales entre edificios viejos con un aire de unos siglos
de historia.
Esa tarde, mis amigos italianos Max y Roberta nos ayudaron a
ver los rincones de Venecia.
Cuando empezamos a caminar nosotros cuatro, de repente los
turistas desaparecieron enfrente de nosotros. Estábamos paseando en las calles silenciosas y llegamos a varias
iglesias y edificios característicos. Después de descansar un rato en un bar antiguo, tomando el primer helado para
nosotros en Italia, fuimos a la Plaza de San Marcos y vimos el puente de "suspiros".
Nos quedamos unas noches más en Venecia. Me encantó esta ciudad poética que refleja el agua,






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