Después de irnos de Toledo, nos quedamos una noche en Madrid. Fue para ir al concierto de Loreena Mackennitt.
Fue un concierto impresionante. Comparando con el disco que grabaron hace 30 años, la potencia de la voz de Loreena no ha cambiando nada. Además cantó bien (o ¿mejor?), igual que sus discos.
Su música estaba llena de su emociónes como la alegría y la tristeza que tocaban a nuestro corazón aún más que sus discos.
Ella tocaba el piano, la harpa y el acordeón. ¡Qué habilidosa la música! Nos fuimos a dormir muy contentos.
El día siguiente, dimos un paseo por el centro de la ciudad.
Casi dos semanas después, llegó mis cumpleaños.
Mi marido trajo un ramo muy bonito de flores y una tarta.
Fue una tarta grande de queso con mermelada de fresa. ¡Estaba muy rica! Me gustaron ambos, las flores y la tarta. Fue un día muy feliz.
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