Hace 2 años, hice el mismo tipo de postre con natillas y galletas compradas. Nos gustó el aspecto gracioso del cementerio, pero no me convencía mucho el sabor.
Entonces, decidí hacerlo todo por mi cuenta.
Primero, preparé la masa de galletas y la guardé en el frigorífico un día.
Luego preparé petit suisse de chocolate.
Encima del petit suisse puse galletas de cacao trituradas.
Esta parte es la tierra.
Con la masa de galletas que había hecho el día anterior, hice lápidas de cementerio.
Las formé un poco gruesas para que fueran buenas lápidas.
Después de hornearlas, las enfríe bien.
Con chocolate fundido, escribí R.I.P.
Puse las lápidas encima de la tierra.
Esta vez, salieron mucho más deliciosas que los de las galletas y natillas compradas. Por supuesto que es más laborioso pero mereció la pena.
Son petit suisse con dibujo de telaraña.
La parte de telaraña es una mezcla de frutas rojas cocidas, queso y azúcar.

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