Cuando hace buen día aunque haga bastante frío, me encanta ver a los patos.
Cuando voy a ver a la familia de mi pareja, casi siempre damos la vuelta por un parque donde están ellos.
De pequeña, iba a ver a los patos en la ciudad donde vivía mi hermana universitaria, y a veces les dabamos de comer.
Todos eran patos blancos.
Desde ese tiempo, siempre les veo simpáticos.






No hay comentarios:
Publicar un comentario