En agosto, unos días
después de llegar a Yamagata desde Tokio, el tiempo se hizo muy fresco ahí.
Cuando fuimos a Zao
para disfrutar de Onsen (balneario),
llovía mucho y hacía
mucho frío por estar a mucha altura en la montaña.
Encontré estas
hortensias preciosas de colores intensos que no veía desde hace mucho tiempo.
En Japón se ven sólo en tiempos de lluvia, sobre todo en junio, así que no me
lo esperaba.
(Ahora voy a presumir un poco de este viaje.)
Luego, en el hotel,
cenamos muy buena comida japonesa y nos bañamos en el Onsen. Fue como un baño
público, (el sitio para bañarse está separado entre señoras y caballeros). El
agua era bastante ácida por el azufre, y nos relajamos mucho. Como me sentí tan
bien, no me dio la gana de salir de la bañera en un buen rato. Después, usamos
maquinas de masaje para cada uno, como si fuera un robot listo que te da masaje
para toda espalda.
Fue una noche muy
lujosa...


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