Me gustan los gatos desde pequeña.
Así que cuando me los encuentro por la calle, muchas veces paso un rato con ellos.
Aunque los gatos de la calle a veces son cautos, algunos se relajan y se acercan a mí.
Cuando tenía 12 años, tuve uno por primera vez, de color blanco y amarillo.
Cuando era pequeño, era muy travieso y gracioso pero conforme se fue haciendo grande, su cara se hizo pensativa y lista. Era macho, y se fue de casa más o menos en 2 años.
Luego tuve otro atigrado del color toffee. Era macho también, y cuando se hizo grande, solía estar ausente. Le vi por la última vez 6 años después, cuando volvió de un largo viaje en invierno.
Nos sorprendimos mucho de su vuelta inesperada.
Pero él estaba un poco indiferente con nosotros, y se fue otra vez para no volver.
El tercero que tuve era también atigrado como éste.
Seguía a mi madre siempre cuando iba de compras cerca de casa.
Pero un día murío por un accidente de coche. Nos dio mucha pena.
Cuando fuimos de viaje a Japón, fuimos a una "Cafetería de gatos" en Tokyo, donde hay muchos gatos y se puede pasar un rato con ellos.
La verdad es que se aburrian y se cansaban de tanta gente que quiere acercarse y tocarlos, y sabían que son populares.
Nos divertimos mucho, pero me gustan más los gatos caseros y callejeros.
Algún día mi pareja y yo queremos tener gatitos.
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