Este año, en un supermercado quedaba sólo una última calabaza un poco deformada. Mi marido pensó que nadie iba a comprarla y la trajo a casa. Es mi segunda vez que hago lámpara de calabaza.
Esta vez no necesité una hora.
Así, salió mucha pulpa de calabaza.
Hice muffins terroríficos utilizando esa pulpa.
Me salieron muy buenos.
Para postre, hice tarta de queso con chocolate de telaraña.
Salmorejo con remolacha donde flotan unas fantasmas
Pimientos rellenos de carne
No hay comentarios:
Publicar un comentario