lunes, 24 de julio de 2017

Paseo por Oporto



Cuando llegamos a Oporto, hacía el mismo calor húmedo que en Lisboa.
Fue para mí la segunda visita.
Como la vez anterior, me gustó más que otras ciudades que conocía de Portugal.


Nuestra visita a Oporto comenzó con librería Lello:
Como oímos, la arquitectura es muy bonita.
Sin embargo, francamente, se ha convertido en un edificio sólo para ver el interior. Para buscar libros, es mejor ir a otras librerías.


Disfrutamos del ambiente tranquilo de la ciudad.



Como Lisboa y Sintra, la ciudad estaba llena de cuestas.
Hablamos de que la gente de Oporto debe tener piernas muy fuertes.



Nos gustó toda la ciudad, pero sobre todo la zona de Ribeira, al lado del río Duero.



Cruzando el puente Don Luis I, fuimos al otro lado del río, Vila Nova de Gaia. Dando un paseo por la orilla, se veían muchas bodegas de vino de oporto y pequeños barquitos que llevaban barricas del vino. 


Coincidimos con un concierto al aire libre de música rock que daban dentro de un restaurante. Tocaban muy bien. 
Disfrutamos allí de la música un rato, hasta terminar el concierto.


Fuimos al acuario en autobús una mañana muy nublada. 
Allí dentro, pasamos un rato viendo peces. 
Cuando volvimos al centro, el día se había hecho mucho mejor.  



En general,  la mayoría de las casas que vimos eran viejas, curiosas y bonitas.

El último día, después de un largo paseo, nos despedimos de la ciudad. 



miércoles, 19 de julio de 2017

Paseo por Sintra


Para descansar de Lisboa un rato, cogimos el tren para ir a Sintra.
Al salir de la estación del tren, ya se notaba que era pueblo pintoresco.  Hacia la dirección del casco histórico, el paisaje de montaña y casas empezó a abrirse frente a nosotros.


Acercándonos a la zona animada, vimos también a gente bohemia que vendía cosas por la calle.

Luego, subimos hacia el Palacio de Pena.




Como se sitúa encima de la montaña, fue bastante buen ejercicio para piernas el llegar a aquel palacio. Era una bonita y antigua mansión (aunque algunas partes no se conservaban bien, era una pena) al estilo de un castillo. 


Descansamos almorzando y luego bajamos al centro del pueblo.


A la hora de café, tomamos queijadas de Sintra, una especie de pastel ligero de queso. 


Paseamos un buen rato por el lindo pueblo.


Pasamos por bosques (y a la vez parques) donde nos refrescamos a la sombra de los árboles. Había preciosas flores.



Al despedirnos del pueblo, elegimos unas latas variadas de sardinas en una tienda especializada. 



En el pueblo, probamos un chupito de Ginja, un licor de guinda. 
Para mí, el sabor se parece al del licor de albaricoque japonés, pero éste es mucho más dulce y tiene un sabor intenso. Estaba bueno y traje una botella de ese licor, aunque mi marido no lo bebe y yo muy poco. 
Así que, después de disfrutar de unos chupitos, estoy utilizando el resto para mi repostería. 
Ya he puesto un poco en mi mermelada casera de cereza. 
Salió muy buena con recuerdo de Sintra.

martes, 11 de julio de 2017

Paseo por Lisboa


En junio, fuimos de viaje a Portugal. 
Primero, llegamos a Lisboa.
Era mi tercera visita a la capital de Portugal. Sin embargo, el viaje anterior fue hace ya doce años. Me acordaba de cómo fue el centro de Lisboa más o menos.


Un día, saliendo del centro... fuimos a Belém. 


Después de ver el interior de Monasterio de los Jerónimos (en el que está la tumba de Vasco da gama), 


nos refrescamos un poco con el viento del mar, paseando al lado de la Torre de Belém. 

Otro día, paseamos por otros barrios de Lisboa.  
Cogimos sólo una vez un pequeño tranvía.


Normalmente caminamos, descansando a veces en las cafeterías.




Tomamos varias veces platos de bacalao, estaban buenos: buñuelos, gratinados, bacalao a brás, etc. 
Probé sardinas asadas por primera vez en Portugal.
Como las de un restaurante de Lisboa eran muy grandes y estaban muy ricas, hice una foto. 

martes, 4 de julio de 2017

Comienzo del verano







Vinieron nuevos polluelos de patos. Están en el parque.

Y otros polluelos que vimos en Marzo crecieron bastante.


A nuestros agapornis no les molesta mucho el calor. 
Son de origen africano.