martes, 29 de noviembre de 2016

Mis amigos patos


En Julio, nos acercamos a un parque cerca de casa y encontramos a una madre pato y sus 16 polluelos.
Me cayó la baba mirando a estos bonitos patitos.


La madre siempre estaba pendiente de sus hijos.


Desde entonces, les observamos durante más de cuatro meses. Algunas veces llevé pan o algo de comer para ellos. 
Aunque comen hierba, les encanta el pan también.


La segunda vez que los vi, los polluelos ya eran un poco más grandes. 
La madre siempre les vigilaba. Descansaban juntos en la sombra.

Iban a veces con otros patos adultos.


Por la mañana, evitando el calor de agosto, se ponían en la sombra. 


Eran lindísimos y simpáticos.
No les toqué nunca para que no molestarles, pero me dejaron acercarme muy cerca.


Cuando pasaron 2 meses desde que les vi por primera vez, me acerqué al mismo sitio y los patitos ya habían crecido mucho 
y algunos ya no se juntaban con su madre y nadaban donde querían.
Y otros patos seguían nadando junto a su madre.

En octubre, cuando les vi, algunos se acercaron a mí y empezaron a comer hierba.

Ya eran bastante grandes y se veía que sus picos se habían hecho de color rojo suave. Pero se notaba que aún eran jóvenes.  


Me alegro que hayan crecido desde polluelos tan pequeños a patos preciosos adultos. 

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