viernes, 10 de julio de 2015

Nuestra agapornis


Desde que ella se fue, ha pasado mucho tiempo.
Realmente no es mucho, sólo unos meses.



Ella era una cosa muy pequeña, muy linda y llena de vida.
¿Sabes que nos diste mucha alegría, Lunita?


Por la calle, nos encontramos y el pequeño pájaro fue una sorpresa para mi. 
Vino a casa conmigo.


Empezamos a convivir.
Ella era como una personita.
Nos quería a nosotros y quería a las plantas, la música....
las cosas que nos rodeaban. 
Aunque le gustaba morder las cosas de casa que le dio la gana...
y no le caía bien su nuevo compañero pájaro.




Como no somos pájaros, no la hicimos satisfecha perfectamente.
Ni yo ni él podíamos ser su pareja pájaro.
Se dio cuenta de que había alguna rara diferencia entre ella y nosotros que no se podía superar.
Pero siguió queriéndonos.


Seguimos queriéndote. 
Nos acordaremos de ti para siempre.
Eras como Luna que brilla en el cielo.

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