martes, 5 de agosto de 2014

Nuevo amigo (a finales de Mayo)

Lunita

Nuestro nuevo agapornis vino a casa en Mayo. Os lo presento por primera vez. Es un agapornis macho muy sensible y tenía miedo de la gente, sobre todo de las manos. Cuando nos acercamos a su jaula de la tienda, no le gustó que le miráramos.



Trajimos el nuevo agapornis a casa.
En casa, Lunita estaba esperando tranquilamente.
Como él era tan callado, al principio no se enteró de que había llegado.


Al principio no los juntamos, porque no sabíamos si se llevarían bien. El primer día, el nuevo pájaro tenía cara muy preocupada y no comió nada. El pobre tuvo que separarse de su familia. 
En unos días, empezó interesarse por esta agapornis guapa.



Como Lunita entró en la jaula nueva del macho, empecé a juntarles.


Sin embargo, ella siempre quiere mantener la distancia. 
Si él se acerca demasiado, le rechaza.


Según pasó el tiempo, el macho empezó a piar mucho. 
Tiene su canto peculiar, me hace pensar en los pájaros viven en estado salvaje. A veces es muy ruidoso. 
Mientras, Lunita se queda callada, aunque antes piar era su trabajo.

El motivo de traer un macho fue que Lunita se aburría y se hizo daño a si misma, así que el veterinario nos recomendó que tuviera uno:
Las pájaros no pueden rezar. Si tenéis un macho, a ver si se hace su amigo. 


Sin embargo, tampoco aseguró que un macho fuera capaz de hacerla dejar de hacerse daño. Realmente, tardó 2 meses más en curarse la herida de Lunita perfectamente desde que llegó el macho.
Y Lunita no ha tenido interés en él como pareja.
Parece que ella sigue queriéndonos más que a su nuevo amigo.   
No nos molesta, porque desde principio queríamos tenerla sola y no teníamos planes de tener 2 pájaros, ni siguiera una pareja de agapornis. 

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