jueves, 9 de enero de 2014

Nuestra Pájaro



Hace más de un año que tenemos a nuestra pájaro, una agapornis roseicollis. Ya tiene mas o menos un año y 5 meses. Es muy graciosa.



Sin embargo, no es un pájaro fácil. Lo he aprendido también a través de mi trabajo en la clase de veterinaria.
Por nuestra experiencia, no recomiendo esta especie de pájaro a todo el mundo. Ni siquiera a gente o a niños caprichosos a los que les guste tener animales para utilizarlos como si fueran juguetes. Primero, porque no tendrán paciencia con este tipo de pájaros. Y segundo, porque molestarán a estos pájaros tratándolos así.

  

Entonces, ¿por qué tenemos este pájaro un poco difícil?
Como ya os conté, yo la encontré por la calle. No tenía ningún miedo y quiso venir conmigo. 
Desde que la traje a casa, supe que era un pájaro bastante agresivo:
Primero mordía mucho, aunque últimamente menos. 
E insiste mucho en tener nuestra atención. Pía de forma muy ruidosa.
Aunque está sola, entra en celo y en esa época se pone muy nerviosa. En su caso, se irrita ante cualquier ruido. 


Sin embargo, es juguetona, expresiva y cariñosa. 
A veces tuvo problemas al engancharse sus patas en hilos, así que dejamos de ponérselos en la jaula.


Pero no tuvo ese problema con las pajas. Las usaba para rascar su cabeza. Ella charla con objetos como su columpio o sus palos, e incluso se pelea con ellos. 


Como nos considera una parte de su bandada, a mí y a mi marido nos quiere mucho. Cuando viene gente que no conoce se pone un poco tímida y callada.
Cuando le apetece, le damos papeles para cortar con su pico. Tenemos cuidado para no darle demasiados, pero su instinto de agapornis le hace querer hacer su propio nido.



No pudimos controlar su forma de gritar estos últimos 4-5 días. 
Para las vacaciones de Navidad nos fuimos de casa con ella, entonces su entorno cambió. Se puso muy nerviosa por ruidos a los que no estaba acostumbrada y pió ruidosamente. Cuando vino mucha gente desconocida para ella, la alejamos en otro cuarto.


Entonces, el día siguiente, puso un huevo.


Eso explica porqué estaba tan nerviosa. 
Su estado físico y de ánimo no estaban como siempre.
Después de poner el huevo, le di agua con algunas gotas de vitaminas. 
Aunque tiene un carácter peculiar y pesado, la queremos mucho. 
¡Es nuestra responsabilidad!

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