viernes, 6 de diciembre de 2013

Viaje de lunas de miel --- Praga


Cuando llegamos a Praga, ya había oscurecido. 
Nos dijeron que en Noviembre oscurece a las 16 : 30.
Esa noche, antes de cenar, paseamos un poco por el casco histórico de Praga.


Las plazas y los monumentos estaban iluminados, había gente por la calle pero no demasiada. Sintiendo el aire frío, disfrutamos de paisaje nocturno que encontramos. En la plaza vieja, escuchamos por primera vez las campanadas de la torre de reloj astronómico. Luego las escuchamos varias veces más. La forma de tocarlas es muy graciosa. 

                    Torre del reloj astronómico

Nos habíamos abrigado mucho: hacía frío pero soportable. 
Incluso para mi marido, no era tan diferente del frío de Madrid.

Entramos en un restaurante de la cocina local de allí.
Al entrar, oímos el sonido de la leña que chispeaba dentro de la chimenea. Antes de llevarnos a la mesa, me dio gana de quedarme delante de la candela durante un rato. Excepto de la cocina, en el interior del restaurante no usaba ninguna electricidad, todas las luces eran de velas.


                   Torre de la pólvora

Nos sirvieron la sopa, un paté buenísimo y varios tipos de pan también muy buenos, pato asado acompañado con salsa de cereza , con muchas patatas y bolitas de harina ("dumpling " en inglés). 
Se nota que en Checoslovaquia se ha desarrollado la cocina para proteger del frío del invierno.


                             Callejón del oro

Pregunté si es común tomar vino caliente a cualquier hora, el chico camarero dijo que sí, se puede tomar incluso para postre. Entonces pedimos dos para probar. 
El vino tinto fue muy aromático con canela y me sentó muy bien.
Esa noche cogimos muy bien la cama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario