viernes, 23 de agosto de 2013

Amigos gorriones




Los gorriones siempre están a nuestro alrededor. Saltan, vuelan juntos, paran y pican comida. Se bañan en la arena. Son graciosos, nuestro agapornis en casa a veces responde a gorriones que pian fuera. 
Cada vez me gustan más.   
Y me estoy acordando de tres polluelos de gorrión.
A finales de junio, alguien dejo un nido con estos polluelos delante de la puerta de la clínica veterinaria donde yo trabajaba.


El veterinario me preguntó si quería llevarmelos para cuidarlos en casa. Dije que sí. Me dieron pena, tenían mucha hambre. 
No era bueno sacar el nido de su estado salvaje, pero bueno, había que cuidarlos. 

Me recomendó darles pan con agua. También me dijo que normalmente crecen bien en casa.Desde este día empecé a darles de comer cada 2-3 horas diariamente.



El resto del tiempo, cubría el nido con una tela para dormir. Siempre cuando quité la tela, los tres empezaron a piar con voces de polluelos, no agudas pero sí muy fuertes. Ya yo me hice como su madre.
"¡Dame comida!" seguían piando. 
Después de comer bien, se echaban a dormir.


Mi agapornis no se puso celosa. Siempre les miraba con curiosidad cuando les daba de comer. Ella a veces hinchó sus plumas mirándoles (el gesto de ponerse contenta). 


Sin embargo, antes de pasar una semana, uno de ellos murió. 
Le pregunté por qué al veterinario. 
No supo decírmelo exactamente, pero me dijo que podía ser por la falta de nutrición. Me dijo que la madre les daría insectos. 
Me recomendó que comprara un complemento vitamínico. 
Yo empecé a capturar algunos insectos para darles.   
Pero esa tarde murió el otro. 
El que se quedó solo me pareció un poco triste, aunque al principio era el más sano, grande e incluso agresivo para los otros. Esa noche después de darle agua con vitamina y comida, durmió solito/a.



A la mañana siguiente, ése también se puso malo. Se movió muy poco. Me miró tragando un poco de agua. 

Pero sufrió convulsiones varias veces. 
Poco después dejo de respirar. 
Me dio mucha pena y me sentí cansancio. 

Me acordé de hace casi un año, cuando encontré a mi agapornis por la calle y la traje a casa.
También era muy pequeña. Pero, como dijo la veterinaria , ha sido siempre sana y fuerte.  
Siempre cuidamos bien de ella, pero ella misma ya tenía fuerza para seguir creciendo sin problema. 
Eso demuestra que los agapornis son especies fuertes.
En cambio, los gorriones son pájaros que viven bien sólo en estado salvaje. 

La madre gorrión siempre cazará comidas apropiadas para sus polluelos.
Aunque he oído que hay algunos casos en que sobrevivieron polluelos por la intervención del hombre, normalmente nosotros no podemos. 

Me imagino que la persona que trajo ese nido de polluelos a la clínica quizás lo hizo por buena intención, esperando que pudiéramos tomar alguna medida. 

Sin embargo, normalmente ningún hombre, aunque sea un profesional de los animales, puede sustituir a la madre de los animales salvajes. 



Cuando encuentro a gorriones con aspecto de recién salido del nido, veo su aspecto vulnerable y a la vez su fuerza de vivir. Me da alegría y me emociona un poco, pensando en los tres que perdimos. 
Si hubieran sobrevivido, habrían crecido como ellos que acabaron de volar.
Si hubiera dejado el nido en el mismo sitio, la madre les habría encontrado y habrían sobrevivido...


Por eso, en caso de que encuentren nidos de pájaros en el suelo, déjenlos en paz.

Por favor.


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