miércoles, 31 de julio de 2013

Comida tradicional japonesa


En primavera en Japón, plantan arroz en el campo (no me acuerdo de qué mes exactamente, en el área de Kanto y en el norte quizás en mayo). 
En ese tiempo empieza a escucharse el agua que corre desde la alcantarilla hacia el campo de arroz todo el día. Es un sonido de sólo ésa época.
Por la noche nos da la impresión de que dormimos al lado del río.


Allí en Japón tuvimos la oportunidad de desayunar comida tradicional japonesa. 
Ahora veo que en algunos restaurantes japoneses sirven unas auténticas comidas japonesas ("kaiseki" por ejemplo) como si fuera comida lujosa. Sin embargo creo que los ingredientes no son tan caros realmente como en el sushi, anguila...


Es comida básica y simple, aunque tiene particularidades dependiendo de cada región; Por ejemplo, pescados a la plancha, arroz cocido, sopa de miso, verduras cocidas, tortilla japonesa (dashimaki), albaricoques (umeboshi), unos cuantos condimentos...
Y se nota que estas comidas son muy saludables.
Después del largo viaje, con el cuerpo cansado por el jet-lag, nos sentó muy bien esta comida.
La única cosa que no me gustó fue que algunas comidas me parecieron muy saladas.
(Esto también depende de cada región; En el norte tienden a condimentar más salado y dulce que lo normal).


Ahora voy a presumir un poco.
Mi pareja no tiene ningún prejuicio sobre la comida japonesa, cuando viajamos allí siempre disfruta. 

De todos modos, para mí, apreciando la comida tradicional, me dio la sensación de viajar a la época de hace 60-100 años. Me hizo  pensar en la literatura japonesa de finales del siglo XIX o de principios del siglo XX. Será comida de siempre, desde las generaciones de mis abuelos y bisabuelos, o incluso de antes aún.


Al lado de la habitación había un patio japonés con árboles de arce. 
Me pareció un buen sitio para practicar Kendo o Kenjutsu. 


En la última película de James Bond, repetían mucho "las cosas antiguas son buenas".  
Me gustan muchas cosas antiguas como ésta.

miércoles, 10 de julio de 2013

Amigos


Hoy voy a presentaros unos amigos que conocí en los últimos 2 meses, que me gustaron sobre todo.

Una era perra de 4 meses, todavía joven. Cuando la vi por primera vez, me llamaron mucho la atención sus ojos azules. Su cara me hizo acordarme de un husky siberiano.
Pensé que era preciosa, pero no supe de qué raza era. Luego me dijeron que es de raza San Bernardo. 
Yo ya había visto a uno muy grande en la ciudad, que se parecía al perro del dibujo animado "Heidi"... 
¡¿Ella va a hacerse tan grande como aquel perro?!
Vino varias veces para la vacunación cuando le tocaba. Desde la segunda vez, ya me reconoció y corrió hacia mí saltando. 
Me encanta esa perrita como si fuera mi amiga, aunque la familia propietaria decía que últimamente estaba muy agitada.(Esta foto es de cuando la vi por tercera vez.)


Otro animal muy gracioso y lindísimo fue una liebre de un mes y medio.
Una madre y su hija pequeña nos trajeron este bichito con una lesión en la pata. 
Pobre liebrecito, se resbaló en el suelo de su casa y tuvo un desplazamiento de fémur.
El veterinario le puso un sedante y luego le vendamos para inmovilizar el miembro.
Lo cogieron en el campo porque la madre coneja había muerto. Según la niña, cuando lo recogió, era aún más pequeño.


Cuando pienso en los animales que me gustan desde pequeña, siempre son conejos y pájaros. Conocí a los perros (que nunca he tenido en casa) más tarde. Cuando vi a dos conejos en una jaula de una guardería (sería la primera vez que los veía en mi vida), empecé a darles tréboles. Esos animales con pelo suave que comían muchas hierbas desde mis manos me atrajeron mucho y me quedé allí durante un rato. 
Y, a los 10 años, mi padre me trajo un conejo desde una tienda de mascotas.