martes, 25 de junio de 2013

Hermanas



Cuando la niña nació, ya estaba su hermana mayor en la familia.
La hermana se alegró al saber que fue niña, porque ya tenía hermano menor.

Cuando la niña cumplió 4-5 años, su hermana mayor era bastante grande y sabía hacer muchas cosas.

Con esa edad, la niña quería hacerse princesa y dibujaba muchas princesas en papeles.




Un día su hermana se puso su traje nuevo y muy bonito, de color blanco con florecitas de color rosa.
Ella lo había hecho en la clase de costura del instituto. Estaba muy guapa con ese traje.
La niña quiso un traje como ése y le preguntó a su hermana:

-¿Puedo probármelo yo?
- Sí, luego. Ahora voy a estudiar, ¿vale?



Esa tarde su padre riñió a la niña por algo. 
La niña se puso a llorar. Lloró sola, triste y enfadada. 
De repente, su hermana vino y le cogió la mano:
-¿Quieres probarte mi traje ahora?


La niña asintió, de mal humor, aún llorando un poco.
La hermana le ayudó a cambiarse de ropa en su cuarto.
Luego la llevó delante del espejo grande.
La niña miró su cara llena de lágrimas y el traje, demasiado grande y largo para ella.
Pensó:
"Qué rara. No me queda nada bien. No es como el de una princesa." 
La hermana estaba sonriendo.



Los años pasaron.  
Esas hermanas se hicieron grandes y ya no se acordaban tanto de aquel día.
Sin embargo, esa niña pequeña, que ya es grande, se ha acordado de ese día. 
Sonríe recordando ese día y otras muchas cosas que hizo con su hermana.




Ya no está su hermana. 
Ya no puede hablar con ella, aunque quiere. 
Ya no está, pero la niña va a vivir con su memoria, que ha empezado a brillar de nuevo. 






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