lunes, 17 de octubre de 2011

Tarta de Cacao y Almendra


Hace tiempo, encontré esta receta e hice esta tarta el otro día. 
En un tiempo caluroso es recomendable servirla fría después de dejarla reposar bien en el frigorífico.
Salió esponjosa, con el rico aroma de la almendra y el cacao. 
Cambié la cantidad de cacao y azúcar de la receta original. Si os gusta una tarta más dulce, usar 200 gramos de azúcar. 
Personalmente, me gusta más el azúcar moreno que el azúcar blanco. Me gusta comerla sóla, pero está buena también con sirope de chocolate.












Ingredientes:

- 75 gramos de aceite
- 160 gramos de azúcar moreno
- 3 huevos
- 180 gramos de harina de trigo
- 50 gramos de cacao puro en polvo
- 1 cucharadita de levadura
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 150 ml de leche
- 100 gramos de almendra molida
- Sirope de chocolate (opcional)


Preparación :

1.  Mezclamos el aceite, el azúcar, los huevos, y la leche.

2.  Añadimos la almendra molida.

3.  Tamizamos la harina, el cacao, la levadura y el bicarbonato sódico en el bol del paso anterior y lo mezclamos bien.

4.  Vertemos la pasta en el molde engrasado.

5.  Cocemos el pastel en el horno precalentado a 180ºc durante unos 25 minutos. Apagamos el horno y dejamos la tarta 5 minutos más ahí.

6. Enfriamos el pastel y lo cubrimos con film transparente. Lo dejamos reposar como mínimo una noche en el frigorífico.

viernes, 7 de octubre de 2011

El viaje a Japón - Kyoto 3


En Kyoto, disfrutamos del paisaje antiguo de las calles y los edificios tradicionales.
Antes de oscurecer, dimos un paseo hacia Gion, una parte del casco histórico de Kyoto. Allí destacaba el ambiente de la antigüedad y la elegancia de la antigua capital.






No nos lo esperábamos, pero por casualidad vimos a una Geisha que iba a entrar en una casa. Desde un poco lejos, su perfil sonreía y se notaba que era una chica guapa y vestía un Kimono muy bonito. Fue la primera vez que alguno de los dos veíamos a una Geisha en persona.
Después de alejarnos de ella, dijimos:
 "¡Cosas inesperadas pasan!"   "Era mejor no esperarla."





 
También al día siguiente, antes y después de visitar unos templos,  paseamos en las calles subiendo y bajando cuestas, y almorzamos en un restaurante japonés.
Cuando merendamos en una cafetería, pedí un helado de té verde y estuvo buenísimo.

Mientras cruzábamos un puente pequeño, vimos a un poco lejos, en el rio, un ave blanco con patas largas. Mi pareja y yo hablamos de eso:
"¿Es una grulla?"
En ese momento no tenía ni idea de como se llamaba. Pero después de volver a España, me acordé de que era distinto de las grullas y de su nombre.
Era un o una garza (Sagi).



 


Durante este viaje, caminamos mucho, y me picaron muchos mosquitos.